viernes, 13 de julio de 2012

Fotografía de un participante en el taller QCC justo al terminar el domingo a mediodía

Lo dijimos durante el taller, cuando salimos al mundo al terminar, todo sigue igual, o quizá no porque va a peor, aunque lo que sí ocurre es que nosotros hemos cambiado un poquito, y salimos y ¡Zas! era cierto.

Claro, que también dijimos que el efecto del taller no es flor de un día, que no cala todo en nosotros y ya está, todo el trabajo hecho o no, lo que recibí no me sirvió para nada.

Repasando algunos correos recibidos de los participantes en los talleres QCC, me doy cuenta de que van apareciendo cosas que antes no veíamos, efectos nuevos, cosas que vivimos y hablamos pero que no se habían asentado y de pronto ¡plom! se consolida una idea y la hacemos nuestra. He leído comentarios vuestros en los que esto está ocurriendo, hay cambios, hay una asunción diferente y mejor de nosotros mismos, vamos tomando consciencia de nuestras capacidades, las mismas que teníamos ya pero que ahora las reconocemos de forma rotunda.

De hecho, mientras estaba comenzando a escribir esta entrada en el blog, ha aparecido uno de los participantes del taller del mes de julio, Alberto, y con toda vehemencia, y reafirmando mi primer comentario de que todo se va asentando me enseña un cartel que colgó en la pared de su despacho, a la vista de todo el público, y a raíz de haberse vivido en el país el tijeretazo rajoyniano y dice así:

PROHIBIDO HABLAR DE LA CRISIS Y DE LO MAL QUE ESTÁ TODO

Harto de recibir a quejicas que no tienen otra cosa que hacer que quejarse de cómo está todo, y que no contentos con vivir amargados, propagan al mundo su malestar, promoviendo que todo el mundo esté enfadado o lleno de ira, ha cortado por lo sano en una clara demostración positivista de inteligencia.

Pues bien, nuestro querido amigo Alberto ha decidido hacer uso de sus nuevos recursos, del sentimiento positivo adquirido en el taller QCC, y ha resuelto que no quiere volver a hablar de todo este asunto, al menos no en ese formato amargo y sin sentido, preservando así su integridad emocional y disfrutando mucho más del camino.

Es cierto que no podemos hacer como si no pasara nada, es cierto que a todos nos toca en mayor o menor medida, que tendremos que ajustar nuestros gastos porque todo será más caro, que los ingresos son menores para casi todos nosotros, es cierto. Aunque no es menos cierto que por mucho quejarnos amargamente y transmitir nuestra amargura a los demás, la situación no  mejora, muy al contrario cada paso en esa dirección nos aleja mucho de nuestro propósito de vida, de nuestras metas, de todo lo bueno que tiene la vida, de vivir y hacer vivir lo mucho y bueno del mundo, que dicho sea de paso es más que lo malo.

Y de eso va hoy mi comentario, de todo lo bueno que tiene la vida.

Os quiero proponer un pequeño ejercicio, mis queridos amigos, muy simple pero muy enriquecedor. Y es que sigamos cuatro pasos básicos para mejorar nuestra vida y son: Agradecer, Dar, Sonreír y Celebrar.

Agradecer constantemente, sobre todo al empezar el día y al terminarlo, para que nuestro descanso sea mucho más intenso y placentero. Agradecer todo lo mucho y bueno que tenemos, la vida, el planeta, la naturaleza, nuestro país, el clima estable y cómodo en el que vivimos, respirar aunque no sepamos dónde está el interruptor de on y off, familia, amigos, compañeros de estudio o trabajo, una cervecita al terminar el día, lo que sea... Es tanto por lo que dar las gracias, y tan fácil olvidar que está todo ahí, tapándolo con las cosas malas que nos pasan...

Pero también agradecer por los problemas, el dolor, la angustia, la ansiedad, la soledad cuando sobrevienen, pues no os propongo que seamos tan positivos que neguemos las crisis ¿os suena? no, eso es simplista y estúpido, se trata de que agradezcamos cada cosa en su justa medida, todo lo bueno por lo que vale y tantas cosas buenas como tenemos, pero como os decía también las cosas malas, pues nos aportan crecimiento personal, nos retan, nos elevan sobre nosotros mismos y nos posicionan al frente de nuestra vida pues nos sacan de la zona de confort.

Os propongo dar, de todo, pues es mucho más placentero dar que recibir, pero sobre todo darnos a nosotros mismos, entregarnos a los demás cuando estemos en compañía, tener una presencia plena y que el otro se sienta querido y valorado, estar siempre dispuestos a "estar" y no solo a ser.

Os animo a sonreír permanentemente, a sonreír a la gente sin que medie un porqué, solo un para qué, para hacer feliz al otro sin importar si nos va a dar algo a cambio. Sonreír solo para ser luz en un mundo tan lleno de quejas y negatividad, para aportar una pizca de alegría a quién puede que no la espere, para que el que la recibe sienta que es importante para nosotros, solo por tratarse de un ser humano, por estar ahí en la línea de fuego de nuestra fulgurante sonrisa, porque sabemos que detrás de lo que vemos hay una persona completa, íntegra, llena de dones y recursos, maravillosa y que merece que la conozcamos aunque no tengamos la oportunidad. Solo para manifestar que sabemos "mirar" lo que tiene en su interior.

Os conmino a celebrar, permanentemente, tanto y tan bueno como tenemos. Lo tengo siempre puesto en mi "guasap", en la frase de bienvenida "hoy es el primer día del resto de nuestra vida ¿lo celebramos?" Tenemos mucho que celebrar, y debemos hacerlo siempre, en todo lugar, con todo el mundo, dando gracias permanentemente a Dios si eres creyente, a la vida, al universo, a quién tú quieras.

No cambiará a quién dirijas tu agradecimiento mientras agradezcas de corazón, te entregues en cuerpo y alma, sonrías como si no existiera un mañana, y celebras que existimos y tenemos muchos motivos para la alegría.

Así que mi querido amigo, siguiendo la sabia indicación y ejemplo de mi buen amigo Alberto, PROHIBIDO HABLAR DE LA CRISIS Y DE LO MAL QUE ESTÁ TODO y agradece, da, sonríe y celebra.


Que tengas una maravillosa y feliz semana.


Hasta pronto.


Julio

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