Hoy estaba hablando a primera hora con un buen amigo al que quiero con locura y, me fascinó darme cuenta, al contarme sus actuales circunstancias, junto con los miedos acerca del futuro inmediato, cómo nos impedimos nosotros solitos avanzar hacia nuevos destinos, porque nos ponemos barreras y nos auto-engañamos con nuestras posibilidades de éxito ante la incertidumbre. Es cierto que el mundo está difícil pero, solo dependiendo de con quién me quiera comparar yo. Creo que el gran error del ser humano es compararse con los demás, es una referencia, es cierto pero, necesitamos mirar hacia adentro y ver cómo estamos y buscar con denuedo cómo podemos superarnos a nosotros mismos, y después, solo después de conocernos, valorarnos y saber qué necesitamos para superarnos, buscar fuera quién es el que nos puede ayudar a liberarnos de esas cadenas auto impuestas.
Así que al hilo de estos pensamientos, he decidido hablaros hoy a través de un cuento. Se trata de El Caballero de la Armadura Oxidada. Esto que os voy a escribir es un pobre resumen, por lo que os animo a leerlo y releerlo varias veces, pues es un cuento que refleja nuestra batalla por la vida, reflejándonos a casi todos en el viaje del caballero, que está plagado de sueños, anhelos, esperanzas y desencuentros, de ilusiones y frustraciones, de gozos y sombras...
Este libro tiene un toque de humor muy ligero que lo hace fácil y agradable de leer pero, supone una experiencia diferente, que ilumina nuestro pensamiento, que nos abre el corazón y nos alienta a liberarnos de las barreras que nos impiden conocernos y amarnos a nosotros mismos para poder ser capaces de dar y recibir AMOR. Aunque las más de la veces lo que ocurre es que se nos olvida quienes somos, no es que no lo sepamos. Como siempre digo en los talleres QCC parafraseando a Chesterton "necesitamos que nos recuerden las cosas, más que nos las enseñen".
El caballero está atrapado, como muchos de nosotros, en la armadura que se ha puesto y que oculta sus miedos, carencias, ausencia de aceptación, de autoestima, y como suele suceder cuando algo grave nos acecha, reaccionamos ante el dolor y la pérdida. El caballero se percata de que está a punto de no tener familia porque no le reconocen a causa de esa armadura y decide buscar cómo fajarse de ella. El gran dilema, que es el que tenemos todos siempre, es que para lograrlo hay que pasar por unas pruebas que no nos gustan, que duelen, hay cambios y pruebas duras, y nos dejamos vencer por el miedo o la pereza de la pelea, disfrazados de "qué dirán" "qué pensarán" "rechazo" "dolor", etc. lo que hace que nos metamos en nosotros mismos, comprando nuestras propias explicaciones y justificaciones, frustrando así la posibilidad de alcanzar esa felicidad que todos ansiamos vivir.
Os animo de corazón a que dejemos de lado nuestras armaduras, enfrentemos con valor el cambio y nos lancemos a conocer nuestra mejor versión.
Un fuerte abrazo para todos y millones de gracias por leer mis comentarios.
Hasta pronto.
Julio.
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EL DILEMA DEL CABALLERO
Vivía un caballero que se pasaba la vida peleando y rescatando "damas en apuros" que las más de las veces no querían que las rescataran. Tenía una esposa Julieta y un hijo Cristóbal. La armadura del caballero era única, y la quería tanto, que llegó un punto en que ya nunca se la quitaba. El caballero terminó hablando solo de él, y esto cansó a su esposa que le dijo que si no se retiraba la armadura ella y su hijo se marcharían. Entonces el caballero salió de su tierra en busca de ayuda ya que el solo no podía quitársela, de pronto se encontró al bufón Bolsalegre el cual le dijo que el único que lo podía ayudar era el Mago Merlín pero que el se aparecía a veces; esto le dio una nueva esperanza al caballero.
EN LOS BOSQUES DE MERLÍN
Una mañana cuando despertó el caballero Merlín estaba sentado bajo un árbol, el caballero le dijo que había estado perdido buscándolo a lo que el mago le respondió que toda su vida había estado perdido. El caballero le contó que quería quitarse su armadura y quedó dormido, cuando despertó Merlín le dio una copa de un extraño líquido que al principio le supo amargo, después dulce y al final delicioso; aquello que tomó era "vida". Merlín le dijo que su armadura se la había puesto por miedo excusándose en las batallas, también que siempre estaba pidiendo disculpas y quería que todos contestaran sus preguntas. Un día decidió mandarle una nota a Cristóbal con una paloma, y cuando volvió traía una nota en blanco ya que su hijo no lo conocía lo suficiente como para contestarle, el caballero lloró hasta que se quedó dormido.
EL SENDERO DE LA VERDAD
Cuando el caballero despertó se sentía avergonzado por haber llorado tanto, pero Merlín le dijo que ese era el primer paso para poderse liberarse de su armadura; lo condujo al mismo sendero por el que había llegado, el cual lo llevaría a la deshonestidad, la avaricia, el odio, los celos, el miedo y la ignorancia, pero le enseñó otro sendero que era el sendero de la Verdad, era muy espinoso, advirtiéndole que iba a necesitar de mucho coraje y de una decisión que no podía cambiar. El caballero comenzó su camino acompañado de Ardilla y de Rebeca, la paloma. Merlín sacó una llave dorada que le serviría para abrir las puertas de los tres castillos que bloquearían su camino, el primer castillo se llama Silencio, el segundo Conocimiento y el tercero Voluntad y Osadía; "la lucha será aprender a amarte a ti mismo y desapareció", le dijo el mago. Un pedazo de su armadura se le calló gracias a sus lágrimas y mientras caminaban aprendió a mirar en su interior. Entonces llegaron a la puerta del castillo del Silencio, Rebeca le dijo que la diferencia entre los humanos y animales es que los hombres esperan y los animales aceptan; Ardilla y Rebeca lo esperaron del otro lado del castillo y él entró.
EL CASTILLO DEL SILENCIO
Cuando entró se sentó junto al fuego y se dio cuenta de dos cosas: no había puerta de salida y había un tremendo silencio. De pronto escuchó la voz del Rey que hacía lo mismo que él, entonces le propuso que realizaran el viaje juntos, pero el Rey le dijo que solo si estaba callado encontraría la salida, y también le dijo “Esto es un nuevo tipo de cruzada que requiere más coraje que las otras, si logras reunir las fuerzas necesarias y quedarte para hacer lo que tienes que hacer aquí, será tu mayor victoria”. Entonces admitió que le tenía miedo a la soledad y se abrió una puerta entró a la otra habitación entonces empezó a hablar consigo mismo y se abrió otra puerta, dándose cuenta de que nunca había vivido el momento, si no que hablaba del futuro o su pasado y otra puerta se abrió. En la siguiente habitación se dio cuenta que nunca había escuchado a nada y nadie y sintió la soledad que durante mucho tiempo había sentido Julieta, su esposa, y entró a otra habitación cada vez más pequeña que la anterior. Preguntó que por qué eran cada vez más pequeña y una voz le contestó que estaba a punto de encontrar a su verdadero yo; la voz le dijo que ella era su verdadero yo y que la llamara Sam; entonces se durmió y al despertar estaba afuera en el sendero de la verdad, con Rebeca y Ardilla, que les dijeron que había estado mucho tiempo ahí, y había llorado tanto que su yelmo se había oxidado y se le había caído. Entonces empezó a tener una conexión con él mismo.
EL CASTILLO DEL CONOCIMIENTO
Llegaron al castillo y entraron los tres. Había una oscuridad tan densa que no veían nada. Ardilla vio una inscripción que decía “El conocimiento es la luz que iluminará vuestro camino”, después vio otra inscripción que decía ¿Alguna vez has confundido la necesidad con el amor? El caballero dijo que no tenía tiempo, entonces Rebeca le dijo que lo que le sobraba era tiempo; por lo cual se dio cuenta de que había necesitado el amor de su familia ya que él no se amaba a sí mismo y eso le dolió tanto que empezó a llorar. De pronto una enorme luz brillo a su alrededor; Rebeca encontró un espejo y el caballero se colocó frente a él de mala gana y vio a un caballero lindo, generoso, amoroso, con unos ojos llenos de bondad. Sam le dijo que ese era el verdadero caballero, que tan solo estaba debajo de la armadura. El caballero se dio cuenta que para recuperar esas cualidades las tenía que reclamar ya que ahí estaban, y comenzó a llorar, pero Sam le dijo que las lágrimas de autocompasión no lo iban a ayudar. Salieron a un patio y vieron un manzano que tenía una inscripción que decía: “Por esta fruta no impongo condición, pero ahora aprende acerca de la ambición” se dio cuenta que un árbol no tiene ambiciones más cuando crece da sus frutos a los demás, y los hombres casi siempre tienen como únicas ambiciones las cosas materiales y que solo las ambiciones del corazón te pueden hacer feliz; entonces dijo que desde ese momento ambicionaría de corazón y vio de nuevo el sendero de la Verdad. Encontró un arroyo al andar por el sendero, y cuando quiso tomar de su agua se dio cuenta de que la armadura que cubría sus piernas y brazos se había oxidado y caído. Y continuó su camino hacía el castillo de La Voluntad y La Osadía.
EL CASTILLO DE LA VOLUNTAD Y DE LA OSADÍA
Cuando llego al castillo se encontró con el enorme dragón del Miedo y la Duda, que era lo que él sentía, buscó su espada y no la encontró, así que trató de huir dos veces, pero Sam le dijo “La verdad es mejor que cualquier espada” y Rebeca le dijo que el dragón era una ilusión, entonces tomó fuerzas y se enfrentó a él, el dragón comenzó a hacerse cada vez más pequeño hasta que desapareció y entonces se abrió la puerta y ahí estaba la cima de la montaña y convencido de que ya no había nada que lo pudiera detener, decidió subir.
LA CIMA DE LA VERDAD
Cuando ya casi llegaba a la cima encontró una roca que decía “Aunque este Universo poseo, nada poseo, pues no puedo conocer lo desconocido si me aferró a lo conocido”. En ese momento se dio cuenta de que se tenía que saltar al abismo, y al principio se negó pero Sam le dijo que confiara en la vida, el universo, Dios o como quisiera llamarlo. Mientras caía se dio cuanta de que había culpado a su madre, su padre, su esposa, su hijo, sus amigos, sus profesores y a muchas personas por cosas que le habían pasado y por primera vez, mientras caía, aceptó la responsabilidad de su vida y empezó a caer hacía arriba, y seguía sintiéndose conectado con lo más profundo de él; de pronto se encontró de pie en la cima de la montaña y comprendió el significado de la inscripción de la roca, le vino una sobrecogedora sensación de bienestar, su corazón rebosaba de amor por sí mismo, por Julieta, por su hijo, por Merlín, por Ardilla, por Rebeca, por la vida y por todo el maravilloso mundo. Ardilla y Rebeca observaron al caballero ponerse de rodillas con lágrimas que resbalaban por su peto viendo como ese se derretía, el caballero lloraba de alegría y nunca más vería a la gente en el brillante reflejo del acero porque ahora el caballero era el arroyo, era la Luna, el Sol y podía ser todas esas cosas a la vez, y más, porque era uno con el Universo. ERA AMOR.

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